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El universo en tu mano, de Christophe Galfard

El aire que te rodea está repleto de átomos en suspensión que se deslizan por la curva espaciotemporal de la Tierra. Átomos que se formaron en el núcleo de estrellas que llevan largo tiempo muertas. Átomos en tu interior, por todas partes, que se desintegran y transmiten radioactividad. Bajo tus pies está el suelo, cuyos electrones se niegan a dejar pasar a los tuyos, lo cual te permite mantenerte en pie, caminar y correr.

Puntuación: 5/5
Autor: Christophe Galfard
Género: no-ficción
Editorial: Blackie Books

El universo en tu mano, de Christophe Galfard, pretende condensar todos los conocimientos acerca del funcionamiento del universo desde antes del Big Bang hasta hoy. ¿A qué se refiere, exactamente? Al cosmos, al espacio exterior, al mundo cuántico y a los límites de nuestro conocimiento actual, donde solo podemos aventurarnos en el plano teórico. Dicho de otro modo, te embarcarás en un viaje hacia lo “muy grande” y lo “muy pequeño”: conocerás el aspecto y la estructura a gran escala del universo, así como lo increíblemente confusas que resultan las teorías de los campos cuánticos. Por si fuera poco, el autor concibe esta idea titánica en forma de ensayo divulgativo, accesible a todo tipo de lectores con un mínimo de inquietud por todo lo que les rodea. Y lo consigue.

Gran parte del libro sigue una línea narrativa escrita en segunda persona, casi a modo de aventura con el lector como protagonista (pensándolo bien, el concepto sería un buen candidato como experiencia de realidad virtual). Llamarlo “viaje”, en este caso, no es una mera figura metafórica: es necesario llevar a cabo una serie de experimentos mentales para desentrañar las leyes que rigen nuestro universo y, por extraño que suene, adentrarnos en el estudio de lo desconocido. Estos ejercicios mentales no solo requerirán una increíble capacidad de abstracción, sino también la habilidad de desechar parte de tu sentido común. Dicho esto, no te desanimes si tienes que releer algún que otro párrafo para empezar a comprender ciertas ideas. Si te sirve de consuelo, algunos premios Nobel de física llegan a afirmar que “nadie entiende la mecánica cuántica” (Richard Feynman) o que “ningún lenguaje basado en la visualización es capaz de describir los saltos cuánticos” (Max Born). Aunque Galfard se asegura de incluir numerosos casos prácticos y breves resúmenes tras los bloques más densos, no es una lectura que recomiendo empezar y retomar tiempo más tarde.

El libro empieza y termina de forma paralela, con los despertares del protagonista (o tú, el lector). Por suerte, no se trata de un simple sueño que olvidarás al cabo de unas horas. La sensación del primer despertar era de alarma y de angustia ante un futuro desolador. Al final del libro, el despertar que experimentas no provoca inquietud, sino entusiasmo: has obtenido respuestas a innumerables cuestiones, incluso aquellas que ni habías llegado a plantearte hasta hoy. Aunque leer 400 páginas de ensayo divulgativo no te convertirá en el siguiente discípulo de Stephen Hawking, algo cambia en tu perspectiva, y empiezas a sentir cierta curiosidad por el universo. Conoces superficialmente parte del funcionamiento, así como las últimas líneas de investigación y herramientas, que podrían conducir a la respuesta de muchos enigmas actuales. Curiosamente, carecer de respuestas no es necesariamente sinónimo de vulnerabilidad, ya que has podido leer cómo los errores del pasado desembocaron en nuestro conocimiento existente. Eres consciente de que, al igual que el universo, el conocimiento no es algo estático y está en constante expansión.