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Legión y el alma del emperador, de Brandon Sanderson

Rara vez había una encrucijada en la vida de una persona. La gente cambiaba de manera paulatina, con el tiempo. Uno no daba un paso y de pronto se encontraba en una situación completamente nueva. Primero te desviabas un poco del sendero para evitar unas rocas. Durante un tiempo, caminabas junto al sendero, pero después te desviabas un poco más para pisar terreno más blando. Luego dejabas de prestar atención mientras te alejabas más y más. Finalmente, acababas yendo a parar a la ciudad equivocada, preguntándote por qué las señales de la calzada no te habían guiado mejor.

Puntuación: 5/5
Autor: Brandon Sanderson
Género: fantasía, relatos cortos
Editorial: Fantascy

Legión y el alma del emperadorDesde que terminé la primera parte de la trilogía Nacidos de la bruma (Mistborn), llevo un tiempo planteándome por dónde seguir con la bibliografía de Brandon Sanderson. Mi intención es empezar el Archivo de las tormentas pronto, pero viendo la envergadura de los libros, he querido investigar otras alternativas más ligeras antes de enfrascarme en ellos (no cuenta como procrastinar, ¿no?). Legión y el alma del emperador reúne dos novelas cortas de Brandon Sanderson en un único tomo, así que me pareció una buena alternativa.

A lo que íbamos.

En Legión conocemos a Stephen, un esquizofrénico que, acompañado de múltiples e imaginarias personalidades, se dedica a resolver toda clase de casos, siempre y cuando le resulten lo suficientemente interesantes. Estas personalidades (o aspectos, como él los llama) están dotadas de distintas habilidades y conviven en su gran mansión junto al mayordomo Wilson (este sí es real, se supone). No obstante, si viaja, solo puede llevar un número limitado de ellas. Aparentemente, también puede crearlas acorde a las necesidades del caso (no está mal “imaginarse” una intérprete de cualquier idioma, ¿eh?). En esta ocasión, seguiremos el caso de una empresa que contacta a Stephen para localizar al creador de un invento muy peculiar: una cámara de fotos capaz de retratar el pasado.
Esta ha sido la primera historia de Sanderson que leo ambientada en un entorno más contemporáneo y, a pesar de mis reservas, la disfruté bastante. Más allá de la resolución del caso, me gustó cómo se abordaron -aunque brevemente- temas como el significado de la locura y de la cordura, los distintos usos de la tecnología y la interpretación de la fe. La segunda parte, Legion: Skin Deep, fue publicada en 2014; sin embargo, no está traducida al español.

El alma del emperadorPor otro lado, tenemos a la ligeramente más extensa El alma del emperador. La protagonista, Wan ShaiLu (o simplemente Shai), es una de las mejores magas falsificadoras que existen, y ha sido atrapada y condenada a muerte por el imperio. Su poder reside en la capacidad de alterar objetos gracias al conocimiento exhaustivo de los mismos, lo que le permite reescribir su historia mediante el uso de “sellos”. La falsificación está mal vista y es ilegal en el imperio; no obstante, después de un inesperado atentado contra la vida del emperador, los árbitros del mismo le ofrecen un trato a cambio de su libertad: confinada a una habitación, deberá recrear el alma del emperador para devolverle la vida y poder mantener su reinado. Falsificar almas es un trabajo complejo que requiere años de trabajo, y ella tendrá solo 100 días para completarlo.

A pesar de ser un libro corto, de 240 páginas, no me ha durado ni dos días. Mi favorita, sin duda alguna, ha sido El alma del emperador, quizá por la protagonista y por el desarrollo de un concepto tan original como sistema mágico, pero creo que ambas historias resultan igual de amenas. Lo recomendaría como un excelente punto de partida para quien tenga curiosidad por leer a Sanderson, sin comprometerse a sus obras más extensas (… aún, porque al final querréis hacerlo).

Resumen de lecturas (marzo 2017)

La idea de esta sección consiste en exponer brevemente mis impresiones sobre las lecturas de cada mes, así que allá vamos. En marzo leí un total de tres libros. Ni mucho, ni poco, sobre todo si consideramos que un par de ellos exceden las 500 páginas.

American Gods, de Neil Gaiman. 4/5

Lo confieso: no había leído nada de este autor, cosa que creo que cambiará a partir de ahora. No obstante, este libro me dejó con sentimientos encontrados. Quería leerlo antes del estreno de la adaptación televisiva, y creo que ahora será más interesante verla. Aunque el ritmo de la historia me pareció irregular a ratos -en especial la primera parte, hasta llegar a la Casa de la Roca- el heterogéneo elenco de personajes es lo que ha hecho que toda la lectura valga la pena para mí (y me ha animado a profundizar más sobre las diversas ramas de la mitología a las que se aluden). Sinceramente, me habría encantado indagar un poco más en estos personajes, en lugar de Sombra. Me ha resultado muy difícil conectar con el protagonista (pura sangre de horchata).

El héroe de las eras, de Brandon Sanderson. 5/5

mistborn-3Conclusión a la primera trilogía de Nacidos de la Bruma (Mistborn). Ritmo constante y acción frenética que desembocan en un clímax brutal en la última parte del libro. Me gustó que no diera tantísimas vueltas a los conflictos internos de identidad de los personajes como en libros anteriores (en serio, ¿cuántas veces se puede hablar de un vestido?); sobre todo, disfruté descubriendo cómo encajaba todo poco a poco en su lugar. No puedo decir mucho sin desvelar detalles de la trama, pero la historia de los kandra fue de mis favoritas. Han sido mis primeras lecturas de Sanderson, y la verdad es que me ha dejado con ganas de más. Antes de seguir con la misma serie, creo que probaré con otras de sus publicaciones.

Las vírgenes suicidas, de Jeffrey Eugenides. 3/5

Eh. El estilo no me disgustó, pero hay elementos de la trama que no me acabaron de convencer. Cuenta la historia de las cinco hermanas Lisbon desde la perspectiva de un grupo de adolescentes que, en pocas palabras, están inexplicablemente obsesionados con ellas. A través de una serie de recolecciones subjetivas y documentos, intentan llegar a la razón por la que se dieron lugar los hechos. El lector comparte en todo momento el papel de espectador; es decir, nunca se llega a indagar en los propios pensamientos de las chicas, por lo que nunca se conoce realmente la razón o la verdad detrás de sus actos. Realmente, nunca llegamos a saber más allá de lo superficial de ellas, aparte de la evidente opresión familiar a la que estaban sometidas. A lo mejor ese es también parte del problema: desproveerlas de cualquier atisbo de identidad (en muchas ocasiones, estos mismos chicos afirman que les resulta difícil distinguirlas como individuas como tal) y permitir que toda la historia se rija únicamente bajo las conjeturas e impresiones de, al fin y al cabo, un grupo de desconocidos.