Ritos funerarios, de Hannah Kent

To know what a person has done, and to know who a person is, are very different things.

Burial Rites

Puntuación: 5/5
Autor: Hannah Kent
Género: ficción histórica, misterio
Editorial: Picador (RU); Alba Editorial (España)

Burial Rites (Ritos funerarios), la primera novela de la australiana Hannah Kent, narra la historia de Agnes Magnusdóttir, la última mujer en ser ejecutada en Islandia junto a Friðrik Sigurðsson en el año 1830. Gracias a Kent, conocemos de cerca a un personaje que ha sido retratado tradicionalmente de forma unidimensional (bien como un ser monstruoso o, por el contrario, incomprendido e inocente). En esta ocasión, se trata de mujer compleja y ambigua, cuya historia no puede reducirse a un determinado acto, sino al cúmulo de circunstancias sociales y culturales que la rodean como mujer de clase baja. De hecho, la historia está repleta de detalles sobre la vida en Islandia en aquella época, poniendo especial énfasis en los paisajes, el clima, las labores del hogar, e incluso los olores. Asimismo, los capítulos a menudo están precedidos por documentos oficiales relacionados con el caso, que abordan desde las notas sobre las comparecencias del juicio a la correspondencia que especifica el coste del tipo de hacha que debía emplearse para la decapitación.

El estilo narrativo es algo peculiar. Es un lenguaje directo y a la vez metafórico (las constantes alusiones a los cuervos, las piedras en la boca, etc.); no obstante, la historia cambia constantemente de narrador sin preámbulo alguno, intercalando la voz de Agnes en primera persona y la de otros personajes secundarios en tercera persona. Al principio puede parecer algo confuso, pero a medida que avanza la historia también resulta interesante observar las diferencias entre la historia que relata Agnes y la que ella recuerda interiormente con todo lujo de detalles, así como el cambio que experimenta la familia hacia ella durante la temporada en la que están a su cargo. Curiosamente, no nos queda del todo claro si los demás llegan a conocer la historia de Agnes por completo o solo las partes que a ella le interesa que conozcan.

A pesar de conocer el destino de Agnes desde el principio, leer la desesperación y el terror que la invaden en sus últimos momentos de vida no lo convierte en una experiencia menos angustiante. Es un final súbito, como el movimiento del hacha que corta el aire y pone fin a su vida. Aunque hay detalles del libro que me han convencido menos (el ritmo, algunos personajes secundarios, el cambio de perspectiva), es una historia que merece la pena ser leída. Si os gustó Alias Grace, de Margaret Atwood, Ritos funerarios no os decepcionará.

En España la novela está publicada bajo el título Ritos funerarios, con traducción de Laura Vidal.

 

Resumen de lecturas (noviembre 2017)

Últimamente, estoy recuperando el gusanillo de escribir reseñas y resúmenes de mis lecturas. Lo cierto es que disfruto más de lo que parece destripando un libro, no solo porque significa hacer un ejercicio de lectura más consciente, sino también porque me ayuda a rememorar experiencias. Os dejo con mis impresiones de algunas lecturas del pasado mes de noviembre:

 

The Silent Companions, de Laura Purcell. 3/5

The Silent Companions, de Laura Purcell, logra cruzar esa fina línea entre lo atmosférico y lo terrorífico en más de una ocasión. Es una novela perturbadora, con una atmósfera espeluznante que contiene todas las características habituales de la literatura gótica: una mansión encantada, fenómenos paranormales, supersticiones, tragedias familiares, muerte, enfermedades mentales y un reparto de personajes detestables. La historia se desarrolla a lo largo de tres marcos temporales -uno de ellos en forma de diario- y, con todos sus giros más y menos esperados, se me ha pasado volando. A diferencia de algunas novelas de la época, la prosa no es excesivamente cargada y va directa al grano, lo que facilita bastante el ritmo de lectura. Resulta también gratificante ver a una protagonista ingeniosa y capaz de valerse por sí misma (lo último que esperaba era verla forzando cerraduras), en lugar de ser la típica damisela desgraciada de este tipo de historias.

El año del pensamiento mágico y Noches azules, de Joan Didion. 5/5 y 4/5

El año del pensamiento mágico es un libro desgarrador a la par que impactante por la manera en la que Didion aborda la tragedia de la repentina muerte de su marido, John Dunne. Los datos y la bibliografía que arroja sobre el duelo y la muerte son interesantes («Cuando tengas problemas, me enseñaron desde niña, lee, aprende, investiga, acude a la literatura. La información era control»); no obstante, el recurso de la repetición de ciertas frases y cronología de eventos -casi a modo de coro griego- te devuelve a ese torbellino de emociones e incredulidad que se encierran en la mente de la autora al intentar procesar lo ocurrido. Una lectura dura e imprescindible.

Noches azules podría considerarse, en parte, la continuación de El año del pensamiento mágico; aun así, las sensaciones que me han evocado estas lecturas no han sido las mismas. Ambos comparten el estilo que muchos califican como «distante» de la autora a la hora de relatar la tragedia que rodea a la muerte de su marido e hija, pero este último resulta mucho más personal al abordar la inevitable vulnerabilidad de la autora en su entrada a la vejez. No es solo un relato que sirve como “cierre” a dos grandes pérdidas, sino también una reflexión sobre el incuestionable paso del tiempo, el verdadero significado de los recuerdos y el miedo ante la propia fragilidad que experimenta la autora. Todo ello está envuelto en la metáfora que da título al libro, las noches azules como premonición de la oscuridad, el olvido, la enfermedad y la muerte.

Lagartija, de Banana Yoshimoto. 3/5

Lagartija es un conjunto de relatos cortos de Banana Yoshimoto, cuyo punto en común son los momentos que marcan un antes y un después en las vidas de diferentes parejas (recién casados, novios, comprometidos, divorciados, etc.) en el Japón actual. Se abordan temas como la soledad, la búsqueda de identidad propia, y la confrontación y aceptación del pasado de uno mismo. Son relatos muy íntimos que parten de personajes o situaciones desalentadoras hasta que, finalmente, alcanzan cierto entendimiento que denota esperanza y la posibilidad de un nuevo comienzo.

Me pareció especialmente interesante el relato La espiral, donde se aborda el tema de los recuerdos y la posibilidad de descartar aquellos que nos resulten “inútiles” (pero ¿se puede llegar a etiquetar un recuerdo como útil o inútil? ¿Qué define esta cualidad, en cualquier caso?); por otra parte, también disfruté del crecimiento a nivel psicológico y social que experimenta la protagonista de Sangre y agua.

He de reconocer que no empecé la lectura con buen pie (el primer relato es el que menos me ha gustado), pero, a medida que fui avanzando, las historias también fueron mejorando. Para el que no esté acostumbrado a leer literatura japonesa contemporánea, pueden resultar algo chocantes los valores más conservadores que aún prevalecen en las relaciones en pareja o en familia, o ese recurso tan recurrente de abstracción que entrelaza la realidad con la imaginación y los sueños. No obstante, con tan solo 160 páginas, es una buena opción para iniciarse con esta autora.

The Joy Luck Club (El club de la buena estrella), de Amy Tan. 4/5

Las protagonistas de The Joy Luck Club (El club de la buena estrella) son cuatro madres inmigrantes de China y sus respectivas hijas, la primera generación estadounidense. Durante la guerra, Suyuan Woo fundó el club que da nombre al título, un lugar de reunión de mujeres con la esperanza de escapar del ambiente de incertidumbre que les rodeaba. Ya establecida en San Francisco, Suyuan decide refundar el club junto a tres amigas íntimas, también inmigrantes: An-mei Hsu, Lindo Jong y Ying-Ying St. Clair. Al morir Suyuan, su hija Jing-mei releva su posición en el club. Tras enterarse de la existencia de sus hermanastras en China, Jing-mei empieza a cuestionar si será capaz de contar la historia de su madre o de estar a la altura de sus altas expectativas. Su incertidumbre da pie a la principal preocupación que atormenta a estas madres: preservar su legado a través de sus hijas.

El libro lo conforman un total de dieciséis relatos divididos en cuatro partes, alternando las voces de las madres y de las hijas. Todos ellos forman un mosaico de sus experiencias durante su infancia y edad adulta en China y Estados Unidos, respectivamente. Más allá del choque generacional, el vínculo de las madres y las hijas también se ve afectado a causa del choque cultural: las hijas se sienten frustradas ante la imposibilidad de trasladar los consejos y las experiencias caducas de sus madres a una cultura y país nuevos. No se trata solo de resolver conflictos generacionales, sino también de hallar un equilibrio entre la reconciliación de culturas y la preservación de la identidad propia.

La rueda celeste, de Ursula K. Le Guin

El fin justifica los medios; ¿pero qué ocurre si nunca hay un fin? Todo lo que tenemos son medios.

PortadaPuntuación: 3,5/5
Autor: Ursula K. Le Guin
Género: ciencia ficción
Editorial: Minotauro

¿Qué ocurriría si tus sueños tuvieran el poder de cambiar el mundo?

George Orr es un hombre que, pese a su actitud pasiva y conformista, acarrea con un gran peso a sus espaldas: algunos de sus sueños pueden alterar su vida y todo cuanto le rodea. Aunque no todos los sueños son “efectivos”, George se ve consumido e incluso paralizado por el terror que le infunde la imprevisibilidad de su subconsciente. Ten cuidado con lo que deseas.

El protagonista, residente en la atestada ciudad de Portland, recurre a las drogas con la esperanza de inhibir la efectividad de sus sueños. No obstante, las autoridades lo detienen rápidamente al detectar un uso indebido de tarjetas farmacéuticas ajenas. A partir de este momento, tiene dos opciones: someterse a una terapia “voluntaria” con el doctor Haber o, de lo contrario, ingresar en una institución psiquiátrica. Una situación imposible.

El doctor Haber, un hombre soberbio y en principio incrédulo, induce a George a una serie de sueños profundos mediante hipnosis y el uso de un misterioso aparato (el “Aumentador”), que garantiza la llegada al estado REM en un tiempo récord. Lo que comienza como una serie de experimentos inofensivos, tales como cambiar la decoración de una consulta, pronto se transforma en una serie catastróficas desdichas a medida que Haber abusa del poder de George “por el bien del mundo”. El problema, claro está, reside en que resulta imposible dictar un guion para los sueños: el subconsciente de George pronto interpretará las directrices de Haber de la forma más inverosímil. Por poner un ejemplo, si Haber pide la paz mundial, el subconsciente de George eliminará el conflicto entre humanos e introducirá un enemigo común: ¡alienígenas!

Cuando esta situación se repite una, y dos, y tres veces, el mensaje está más que claro: no se puede controlar lo incontrolable e imponer una única visión en el mundo… En pocas palabras, no se puede jugar a ser Dios. Las actitudes del doctor Haber y George chocan irremediablemente: uno ve lógica su intervención en pos del bienestar mundial, mientras que otro busca por todos los medios deshacerse de tal responsabilidad y limitarse a aceptar la realidad tal y como es, tanto para bien como para mal.

No se trata de una historia que repare en los detalles respecto al funcionamiento del Aumentador o los sueños de George; de hecho, la acción avanza a pasos agigantados a medida que las realidades se sobreponen una tras otra. Resulta inevitable llegar rápidamente al punto de la historia en el que se cuestiona si no sería más sencillo obligar a George a soñar con una cura que extinguiera los sueños efectivos. Sin embargo, podría decirse que la verdadera solución del problema empieza por un cambio en la actitud del personaje.

Puede que la premisa de la novela haya envejecido algo mal con el paso de los años, pero la resolución del conflicto es algo… confusa, incluso en el contexto onírico de la novela. En este caso, es posible que lo más importante sea la transformación del protagonista y no tanto los hechos en sí. Dicho esto, no me queda muy claro el significado del último sueño de George; ¿por qué es este el desencadenante para que salte a la acción?

Lo que en principio aparenta ser una premisa sencilla da lugar a un abanico de reflexiones sobre la ética, el poder, el control y la posición que adoptamos para afrontar estas situaciones. En la superficie, George acaba por retomar las riendas de su vida y aceptar una realidad un tanto más colorida y optimista. Parece un final bastante cerrado y satisfactorio, aunque no exento de incógnitas: ¿es todo un sueño de George o Haber? ¿Están todos vivos gracias a los sueños de George?

Station Eleven, de Emily St. John Mandel

I stood looking over my damaged home and tried to forget the sweetness of life on Earth.

station-elevenPuntuación: 4/5
Autor: Emily St. John Mandel
Género: ciencia ficción
Editorial: Picador

Station Eleven, de Emily St. John Mandel, es una novela posapocalíptica que relata los eventos acontecidos antes y después de una epidemia que arrasa en cuestión de días con la mayor parte de la población mundial. A primera vista, puede resultar una premisa bastante recurrente en novelas de género, pero a diferencia de la mayoría, se trata de una historia cuya fuerza recae en la evolución de los personajes.

La historia arranca con la muerte del actor Arthur Leander durante una representación teatral de El rey Lear. Aunque no hay un único protagonista en esta historia, Arthur es el principal nexo de unión entre los distintos personajes representados en la historia (consciente e inconscientemente), en una línea similar a la hipótesis de los seis grados de separación. De este modo, conocemos a Kirsten, una joven actriz que interpreta a una de las hijas del rey Lear; a Jeevan, paramédico en ciernes con una trayectoria profesional algo variopinta; Miranda, la primera mujer de Arthur y autora de la novela gráfica Station Eleven; Clark, el mejor amigo de Arthur; y Elizabeth y Tyler, segunda mujer y primogénito de Arthur, respectivamente.

Aunque la autora deja caer alguna pista puntual, desconocemos lo que ocurre justo después o durante la epidemia. No obstante, no es algo que perjudique al desarrollo de la historia. No nos centraremos tanto en el porqué del apocalipsis o los supuestos años de caos y destrucción que le precedieron; en su lugar, observaremos las vidas de los personajes antes de la tragedia y durante los años 15-20, donde el arte y la cultura prevalecen (no solo en las formas más exaltadas como las obras de Shakespeare, sino en otras aparentemente más “triviales” como novelas gráficas, revistas de cotilleos, aparatos electrónicos, etc.), se forman nuevas comunidades e identidades, y la supervivencia es algo más que una una consecuencia fortuita. Tal y como reza el lema de la compañía teatral a la que Kirsten pertenece: “No basta con sobrevivir”.

Las numerosas pinceladas de las vidas de todos y cada uno de estos personajes, intercaladas a lo largo de la novela, nos permiten observar la curiosa transformación de un grupo de personas aparentemente heterogéneo. Supongo que ese es uno de los aspectos que más me han atraído de la novela: su tono sutil a la par que optimista. Aunque posee los típicos elementos de historias posapocalípticas (la sensación de aislamiento, inseguridad, falta de comunicación, comodidades como la electricidad y los medios de transporte, etc.), Station Eleven ofrece una perspectiva distinta al terror y a la acción que estamos acostumbrados a ver. Esto no quiere decir que esté completamente exenta de acción o misterio; en cambio, lo que más destaca es la prevalencia de la naturaleza humana. Por una vez, contemplamos cómo la población ha empezado a asentarse y no solo ha asumido una nueva realidad, sino que empieza a vislumbrarse un atisbo de esperanza. En esta misma línea, resulta interesante el debate sobre la actitud que las personas adoptan respecto a los conocimientos del ya antiguo mundo: ¿sería mejor preservarlos y honrarlos, como Clark en su Museo de la civilización, o ignorarlos para que las nuevas generaciones no sean conscientes del desolador futuro que les aguarda?

Station Eleven no deja indiferente y da mucho que pensar. Las vivencias de los personajes, lejos de parecer experiencias inconexas, forman gradualmente un mosaico bastante realista. Si hay algo positivo que puede extraerse de la conducta de cada uno de los personajes es su increíble resiliencia. La actitud humana ante la pérdida y los recuerdos, así como las distintas formas de dotar de significado su existencia, es como un soplo de aire fresco en la habitual tendencia de historias posapocalípticas.

Os recomiendo darle una oportunidad, seáis o no amantes del género. En España la novela está publicada bajo el título Estación Once, con traducción de Puerto Barruetabeña.

Memorias de una osa polar, de Yōko Tawada

When would Matthias show his face again? How unendurable Knut found this question, or maybe it wasn’t the question, it was just the time he spent waiting, he thought. Once time began to exist, it was impossible for it to end on its own.

PortadaPuntuación: 4/5
Autor: Yōko Tawada
Género: realismo mágico
Editorial: Portobello Books
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El realismo mágico siempre me ha resultado un género un tanto impredecible. Igual que hace unos años inhalaba todo lo que Murakami escribía, ahora creo que me resultaría más difícil digerir Norwegian Wood; por el contrario, posiblemente apreciaría mucho más Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Al final, depende de la época y del estado de ánimo con el que lo enfoque. Dicho esto, podría afirmar que Memoirs of a Polar Bear, de Yōko Tawada, apareció en el momento más oportuno.

Esta novela abarca las vidas de tres generaciones de osos polares, a través de los cuales se da voz a distintas cuestiones de carácter humano y animal. Una de las temáticas predominantes en las tres voces es la observación y el análisis desde una perspectiva externa: ajeno a una nación, idioma, y, sobre todo, especie.

En primer lugar, tenemos a una osa polar jubilada de la Unión Soviética que encuentra su verdadera pasión en las letras. Tras alcanzar un éxito moderado con la publicación de su autobiografía, se ve obligada a emigrar a Alemania. Una vez establecida allí, decide escribir en alemán y no en ruso, algo que su editor critica por miedo a limitar su capacidad de expresarse en un idioma distinto a su lengua materna. La osa, sin embargo, es también ajena al concepto de lengua materna, ya que no considera que su madre esté representada por ningún idioma. Se trata de un guiño bastante obvio a la trayectoria profesional de la propia autora, nacida en Japón y residente en Alemania, con un volumen de obras publicadas similar en ambos idiomas.

La segunda parte se centra en Tosca, su hija, una hábil artista circense. En esta ocasión, la perspectiva cambia a la de su entrenadora, aunque llegados a la última parte de la historia resulta difícil discernir quién es realmente el narrador de la historia: ¿es la entrenadora o Tosca contando la historia de la entrenadora?

Por último, Tosca acaba en el zoo de Berlín, lugar donde da a luz a Knut y a su hermano. Solo sobrevive Knut, cuya crianza queda relegada a manos de dos empleados del zoo tras ser rechazado por su madre. Si la historia os resulta familiar, no es mera casualidad: Knut fue un famoso oso polar nacido y criado en el zoo de Berlín en 2006. Pese a su corta vida, sus extraordinarias circunstancias no estuvieron exentas de cierta controversia.

En general, se trata de una novela extraña, amena y, a ratos, dura. Por una parte, los tres narradores ponen en tela de juicio cuestiones como el bienestar animal y el impacto de la intervención humana en las vidas de animales salvajes; por otra parte, la perspectiva externa y ligeramente humanoide de los osos polares invita a la reflexión sobre nuestra actitud ante la soledad, la añoranza y la imperante necesidad de dotar a nuestras vidas de significado a toda costa.

A Natural History of Dragons, de Marie Brennan

The dragon within my heart stirred, shifting her wings, as if remembering they could be used to fly.

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Puntuación: 5/5
Autor: Marie Brennan
Género: fantasía
Editorial: Tor Books

A Natural History of Dragons, de Marie Brennan, ha sido una de las lecturas que más he disfrutado en lo que llevamos de año. Esta serie de cinco libros, ambientada en un mundo alternativo bastante similar a Inglaterra, narra la vida y las aventuras de Isabella, una de las más reputadas naturalistas de dragones. En esta primera entrega, que abarca desde la adolescencia hasta los 19 años, descubrimos el origen de su interés por los dragones y sus primeros pasos en su agitada trayectoria científica.

La mejor manera que se me ocurre de describir a Isabella es como una Jane Eyre alternativa, nacida en el seno de una familia un tanto menos déspota en plena época victoriana y consumida por su verdadera pasión: el estudio científico de los dragones. No obstante, el marco histórico de la novela implica que demostrar interés por la ciencia o, realmente, ser mujer y desviarse de cualquier tipo de papel sumiso, no se ajusta del todo a las convenciones de la época. Tras casarse, Isabella logra apañárselas para ir de expedición con su marido y un grupo de intelectuales a las montañas de Vystrana, donde estudiarán los misterios que rodean a los guivernos.

La historia está narrada desde un punto de vista retrospectivo, lo que otorga a la protagonista la oportunidad de comentar ciertas decisiones o actitudes desde la perspectiva de una edad mucho más adulta. Isabella es una mujer determinada, tenaz y dispuesta a entregarse a su pasión, cueste lo que cueste. Al mismo tiempo, derrumba los roles de género establecidos a lo largo de su historia, desde el ámbito familiar hasta el profesional. Su voz más adulta reconoce que su andadura no está exenta de fallos o ingenuidad; de hecho, es el equilibrio entre su voz adulta y joven, cargada de determinación y pragmatismo, lo que la convierte en un personaje creíble.

I believed myself to be ready then; now, with the hindsight brought by greater age, I see myself for the naive and inexperienced young woman I was. We all begin in such a manner, though. There is no quick route to experience.

Aunque la narración retrospectiva nos asegura que Isabella nunca corre ningún peligro real, es algo que estoy dispuesta a pasar por alto en favor de la voz de la protagonista. Creo que no ha habido momento en el que ha perdido la coherencia, siempre ciñéndose a su perspectiva como científica, incluso cuando se ve obligada a mencionar los aspectos más duros de su vida sentimental y familiar:

I will not attempt to lay before you the pain I suffered then. I have said what I can; it is insufficient, but then I am a scientist, and not a poet. My feelings are strong as any woman’s, but I lack the words to express them. 

SparklingPasando a los otros protagonistas de la novela, los dragones, he de advertir que en esta serie no son tratados como criaturas místicas o sobrenaturales. Su existencia es algo que está aceptado en la sociedad; no obstante, son muchos los misterios que rodean a estas criaturas y que despiertan el interés inquisitivo de Isabella. Se describen desde un punto de vista científico, incluido su anatomía y comportamiento. Un detalle curioso: algunas de las observaciones de Isabella vienen acompañadas de ilustraciones de Todd Lockwood, artista que también está a cargo de las maravillosas cubiertas.

Parte de la razón por la que el libro recibe críticas tan dispares es porque no suele ser lo que el lector espera. No esperéis batallas épicas, dragones elocuentes, magia o giros inesperados. No obstante, si buscáis una lectura amena y la fantasía de costumbres es algo que os llama la atención, dadle una oportunidad. A mí me sorprendió de forma muy positiva, y estoy deseando leer el resto de la serie.

Reexaminando clásicos: Frankenstein, de Mary Shelley

9780141198965

Puntuación: 5/5
Autor: Mary Shelley
Género: literatura gótica
Editorial: Penguin English Library

Reseñar clásicos siempre me parece un asunto peliagudo. No sé si será por el momento en el que lo he leído o por querer indagar más por mi cuenta, pero hace poco volví a leer Frankenstein y me apetecía hablar un poco sobre él.

Las interpretaciones que se pueden extraer son innumerables, desde el plano histórico, biográfico, bíblico, mitológico, etc…, lo que probablemente sea en parte la razón por la que la obra se haya adaptado a todo tipo de medios y hoy, casi 200 años después, siga siendo relevante. No quiere decir que sea una novela fácil de leer, que sus personajes sean perfectos o que esté exenta de fallos, pero, desde mi punto de vista, es la ambivalencia de todas y cada una de estas interpretaciones lo que la hace interesante.

La novela se desarrolla en un marco narrativo compuesto por varias “capas”: como introducción, tenemos la correspondencia entre Robert Walton y su hermana durante su solitaria expedición en el Ártico, circunstancias que le llevan a conocer a Víctor Frankenstein, alguien en quien se ve reflejado y que brevemente satisface su necesidad de entablar algún tipo de relación. Luego, Víctor narra la serie de sucesos que desembocan en su llegada al barco, desde su niñez hasta su fatídico encuentro con el monstruo. En ese momento, cambia brevemente la perspectiva para introducir la voz del monstruo (aunque, teniendo en cuenta que se encuentra dentro de la narración de Víctor, podría cuestionarse la fiabilidad de esta voz en ciertos momentos), donde conocemos sus primeros momentos de vida y su año en solitario, incluida la historia de sus llamados “protectores”, hasta su reencuentro con el creador. Por último, la historia concluye con las últimas cartas de Walton, donde anuncia su regreso a casa. A través de estas voces obtendremos distintas perspectivas de cada uno de los personajes de la historia: Walton como un intelectual solitario, Víctor como un noble consumido por sus secretos y el monstruo como víctima, entre otras.

Las referencias más obvias de la novela se encuentran en el propio subtítulo de la obra (“El moderno Prometeo”) y la referencia al inicio a Paradise Lost, de John Milton. Centrándome en la primera referencia, Shelley establece ciertos paralelismos entre Víctor y Prometeo, ya que su ambición lo conduce a lo inalcanzable, a descubrir el secreto de la creación de la vida. Cuando por fin se materializa su proyecto (nunca mejor dicho), se ve atormentado por su creación eternamente hasta su muerte. Por otro lado, hay incluso algún guiño más directo en el personaje del monstruo, como cuando él mismo descubre el fuego, cuando decide entregar leña a sus protectores o cuando finalmente decide morir atado a una pira.

La parte que más disfruté fue, sin lugar a dudas, la historia contada por el monstruo y el debate entre Víctor y él cuando finalmente se niega a crear una segunda criatura. Es en esta ocasión cuando resulta más evidente cómo se va difuminando esa fina línea que divide al creador y a la creación. De hecho, si extraemos algunas citas de la obra sin contexto, resulta difícil determinar quién las pronuncia.

Remember that I have power; you believe yourself miserable, but I can make you so wretched that the light of day will be hateful to you.

Al final, tanto Víctor como el monstruo son reflejos de sí mismos, y comparten momentos de gloria y desolación. No obstante, la segunda emoción es la única en la que pueden llegar a converger. Víctor crea un monstruo que le acarreará tormento eterno; el monstruo solo ve la muerte como la única forma de conectar con su creador.

Lo que nos lleva al otro gran interrogante sobre el monstruo: ¿es intrínsecamente malvado o es víctima de las circunstancias que lo rodean? Por una parte, cuando al fin descubre que es consciente de sí mismo, es recibido con el más absoluto desprecio por todo aquel que se cruza en su camino, por no hablar de su creador; por otra parte, resulta difícil ignorar que es él el primero que asesina a un niño como acto de venganza.

Como es de esperar, el final es desastroso para todos. Las consecuencias de la búsqueda de un conocimiento inalcanzable con el único fin de satisfacer el ego es castigado con la muerte de la familia de Víctor, su propia muerte, y, finalmente, la muerte del monstruo. A modo de moraleja, y quizá como reflejo de la corriente de pensamiento romántica de la época, Walton desiste en su infructuosa expedición y decide volver a casa.

I shall die, and what I now feel be no longer felt. Soon these burning miseries will be extinct. I shall ascend my funeral pile triumphantly and exult in the agony of the torturing flames. The light of that conflagration will fade away; my ashes will be swept into the sea by the winds. My spirit will sleep in peace, or if it thinks, it will not surely think thus. Farewell.