Resumen de lecturas | julio 2018

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A diferencia de las temperaturas insoportablemente altas, julio ha sido un mes de altibajos en lo que a lecturas se refiere. Estoy satisfecha por cumplir uno de mis (pocos) propósitos lectores de leer una antología de relatos al mes y por haber leído géneros diversos. Sin más rodeos, os cuento:

The Bear and the Nightingale, de Katherine Arden

The Bear and the NightingaleMe adentro en una nueva saga de fantasía impregnada del folclore ruso. The Bear and the Nightingale es una historia fantástica ambientada en la Rusia profunda, en la que a menudo desaparece la línea que divide la imaginación y la realidad. Vasya tiene el poder de ver todos los demonios que habitan en el hogar y en el bosque, pero, sobre todo, desconoce el miedo hacia lo diferente. Al igual que un cuento de hadas, la protagonista sufre una transformación desde la niñez hasta la adolescencia marcada por la crueldad y la dureza. A pesar de la lealtad y el cariño que demuestra hacia su familia, su naturaleza salvaje y rebelde sirve para labrarle una mala reputación entre vecinos, pretendientes y la comunidad religiosa. Gran parte de la trama se centra en una lucha constante de creencias entre el folclore y el cristianismo y, sobre todo, el empleo del miedo como herramienta para someter tanto a los creyentes como a los impíos.

All my life,” she said, “I have been told ‘go’ and ‘come.’ I am told how I will live, and I am told how I must die. I must be a man’s servant and a mare for his pleasure, or I must hide myself behind walls and surrender my flesh to a cold, silent god. I would walk into the jaws of hell itself, if it were a path of my own choosing. I would rather die tomorrow in the forest than live a hundred years of the life appointed me.

En general, he disfrutado bastante de la ambientación, del desarrollo de los personajes y del foco en el folclore ruso; no obstante, durante el último tercio del libro se dan una sucesión de eventos algo confusos para desembocar en un final un tanto apresurado.

Aun así, no deja de ser una lectura fascinante a ratos, con buen ritmo y una ambientación impecable que deleitará a los amantes de los cuentos de hadas. Pasado un tiempo de su lectura, sigo con ganas de adentrarme en este mundo, así que pronto me haré con la segunda entrega: The Girl in the Tower.


The Seven Husbands of Evelyn Hugo, de Taylor Jenkins Reid

The Seven Husbands of Evelyn HugoSiento ser la voz discordante de un libro al que acompaña tantísimas reseñas positivas. Probablemente sea yo y no el libro; definitivamente, no soy una lectora que disfrute con los romances, aunque muchos lo hayan vendido como un libro adictivo incluso para personas que no suelen disfrutar del género. Concuerdo en que es una lectura rápida y amena; aun así, no ha acabado de encajar conmigo.

Os dejo aquí la reseña por si queréis saber un poco más.

 

 


Tomorrow, de Damian Dibben

tomorrowFicción histórica y fantasía se unen en esta conmovedora historia del británico Damian Dibben. Valentyne, el dueño del perro que da nombre a esta historia, es un alquimista que ha dado con la fórmula de la vida eterna, un lujo del que son partícipes unos pocos, incluidos él y su perro. A lo largo de los siglos, viajan y conviven alternando estancias en cortes y campos de batalla, hasta que un fatídico día se separan. A partir de ese momento, la misión del perro será la de encontrar a su dueño. Durante ciento veintisiete años persiste a la espera en la entrada de la Basílica de San Marcos, alerta a la más mínima pista (u olor).

Tomorrow se desarrolla en dos líneas temporales que guían al lector por el pasado y presente del protagonista; un período de 400 años en el que perro y dueño viven toda clase de aventuras en la corte del rey Carlos I, la batalla de Waterloo o la Venecia del siglo XIX. Damian Dibben emplea un lenguaje evocador y exquisito, probablemente alejado de la verdadera naturaleza del protagonista; no obstante, es imposible no caer envuelto en esta historia y en sus personajes.

La lealtad siempre está en el centro de las historias de perros, con el tiempo como eterno antagonista de su voluntad. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando dueño y perro son inmortales? Al paso de los años se le suma la irremediable soledad del paso de la vida: ser ajeno a las consecuencias del paso del tiempo es casi más cruel que ser una víctima de este.

A person who keeps dogs will lose many in their lifetime. I was a dog who lost people. Time took from me everyone and everything I’d fallen in love with. But I was sure, in the very core of me, that one day my true master would return. For if I was still alive, surely so was he.

Mi debilidad por los perros no es ningún secreto; no obstante, reconozco que introducir un perro como protagonista de una historia -en este caso, como narrador incluso- es un arma de doble filo, al ser un punto de partida fácil hacia el sentimentalismo o, peor aún, el antropomorfismo. ¿Hay algo de eso en esta historia? Lamentablemente, sí. Eché en falta a un protagonista más parecido a Sirius, con un equilibrio justo de inteligencia y cualidad introspectiva que no perjudicase del todo a su verdadera naturaleza canina; aun así, mentiría si no dijera que es una historia igualmente bella y conmovedora.

Sentimientos encontrados, sí. Una historia que mezcla fantasía y ficción histórica para hacer las delicias de cualquier amante de los perros, siempre y cuando no tenga problemas con la suspensión de realidad y esté dispuesto a conceder alguna que otra cualidad humana al protagonista.


Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez

3bf4225355651b304eb4d354b55b65bc7cf09493Un conjunto de doce relatos cortos donde lo cotidiano se mezcla con lo grotesco, cuya fórmula persigue incomodar al lector hasta llegar al impacto final. Mariana Enríquez nos transporta a un mundo conocido, donde prostitutas, madres, maridos, drogadictos y niños presencian fenómenos sobrenaturales, expresan sus deseos más oscuros o caen desesperados en la locura como única vía de escape. No obstante, es la imaginación del lector la que a menudo pone el punto final a sus relatos.

Esta antología me ha parecido algo irregular: relatos muy buenos, otros normales y alguno que otro bastante desinflado. Sé que resulta incongruente calificar relatos cortos como algo “incompleto”, pero he echado en falta algo más de desarrollo, sobre todo en los finales.

Sin duda alguna, me quedo con el último relato (“Las cosas que perdimos en el fuego”). Es fascinante -y desgarradora- la forma en la que las mujeres vuelven a tomar el control de sus cuerpos, así como el dilema al que se enfrenta la protagonista al final del relato. Destacaría también “Pablito clavó un clavito…” y “La casa de Adela”. Dicho esto, me encantaría leer algún relato más extenso de esta autora.


Educated, de Tara Westover

Una educación, Tara WestoverLa única lectura de no ficción del mes y, sin duda alguna, de las mejores memorias que he leído este año. No os dejéis engañar por la sinopsis: no se trata de una historia de éxito y de superación a secas. No perdáis de vista este libro, que saldrá a la venta en España el próximo mes de septiembre.

Mientras tanto, tenéis una reseña completa en el blog.

 

 

 


The Last Children of Tokyo, de Yoko Tawada

last-children-of-tokyonewcmykEn The Last Children of Tokyo, Yoko Tawada imagina un Japón en el que los ancianos disfrutan de vitalidad e inmortalidad, mientras que la esperanza de vida de los niños apenas roza la edad adulta. Se desconocen las razones del desastre medioambiental que ha desembocado en un Japón aislado del mundo, desprovisto de animales -excepto perros, gatos y conejos-, con lenguaje restrictivo que demuestra la costumbre de la autora de proyectar su interés por el determinismo lingüístico (por ejemplo, no existen los niños huérfanos, sino “independientes”) o escasez de recursos, desde la electricidad hasta la fruta.

En esta distopía, la vida de Yoshiro gira en torno al cuidado de su bisnieto Mumei. Su bienestar se ve constantemente amenazado por estos factores externos desconocidos que han alterado drásticamente sus vidas: niños con sistemas digestivos que apenas toleran la comida, con dientes tan débiles como para no poder masticar frutas, con energía insuficiente para caminar más de veinte pasos sin ayuda… Atrapado en una preocupación constante, Yoshiro se debate entre la nostalgia del pasado y la nueva realidad donde lo habitual es ver morir a los nietos.

Una novela escrita con un lenguaje sutil, cargado de simbolismo y sátira, que pese a haberme generado cierta curiosidad, me ha fallado a la hora de suscitar alguna emoción más allá de eso. Probablemente demasiado ambiciosa para su corta extensión.

Plural: 2 comentarios en “Resumen de lecturas | julio 2018”

  1. “Las Cosas que Perdimos en el Fuego” está en mi lista de pendientes, junto a otras dos colecciones de relatos como son “El Nervio Óptico” de la también argentina María Gainza, y también “Seres Queridos” de la uruguaya Vera Giaconi. Unos títulos muy interesantes, saludos!

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