Mes: diciembre 2017

Solaris, de Stanisław Lem

No necesitamos otros mundos. Necesitamos espejos. No sabemos qué hacer con otros mundos. Con uno, ya nos atragantamos.

Puntuación: 3/5
Autor: Stanisław Lem
Género: ciencia ficción
Editorial: Impedimenta

Solaris, de Stanisław Lem, es una historia acerca de la imposibilidad de establecer contacto con otras especies, el erróneo planteamiento de antropomorfizar lo desconocido y, en un plano paralelo, una reflexión sobre la identidad humana.

La historia, contada desde la perspectiva en primera persona del psicólogo Kris Kelvin, transcurre en el planeta extraterrestre Solaris, compuesto en su totalidad por un océano protoplasmático aparentemente inteligente. Esta es la principal razón por la que innumerables científicos (los «solaristas») se han propuesto estudiar la verdadera naturaleza de este misterioso océano dotado de sentidos y, sobre todo, la forma de interactuar con él. A lo largo del libro abundan las discusiones que condensan todo el conocimiento recopilado hasta el momento sobre Solaris; no obstante, más allá del plano descriptivo de los fenómenos que manifiesta el océano (los «mimoides», «simetríadas», «asimetríadas», etc.), los estudios han sido más bien infructuosos. Después de años de investigación, no se ha llegado a ninguna conclusión real sobre la verdadera naturaleza del océano.

Dicho esto, los improductivos intentos de establecer contacto no están del todo exentos de respuesta: por la razón que sea, el océano parece ser capaz de adentrarse e interpretar los recovecos de la mente humana. Los tres científicos a bordo de la estación espacial reciben inesperadas visitas, en apariencia humanos, que han sido creados por el océano. En el caso del protagonista, se encuentra con Harey, su expareja, que se había suicidado tiempo atrás tras la ruptura de su relación. En esta ocasión, Kelvin no puede deshacerse de ella, ya sea su manifestación física o su recuerdo. La reacción del personaje ante su presencia es, comprensiblemente, inaudita: su visitante representa su culpabilidad ante el suicidio, así como el recuerdo de los momentos felices y no tan felices de su relación. Al mismo tiempo, Kelvin tampoco puede abandonar el enigma que plantea el océano, a pesar de ser consciente de su irracionalidad al vincularlo con la esperanza del retorno de Harey.

A raíz de este problema, el autor plantea tres cuestiones interesantes: por una parte, la incoherencia de proponer un planteamiento antropomórfico a la hora de estudiar un ente alienígena (¿por qué lo hace? ¿Hay alguna razón oculta? ¿Quiere decirnos algo?); por otra, las falsas expectativas de nuestro absurdo y repetido deseo por establecer contacto con otras especies; y, por último, nuestra reacción ante los límites del conocimiento científico. El desconocimiento es el motivo que conduce a algunos de estos científicos a considerar el mar como un ente superior (de hecho, en determinados momentos se establece un paralelismo con Dios).

Solaris no solo rompe con ciertas convenciones del género (la historia no ofrece ninguna «respuesta» y no nos movemos del punto de partida en ningún momento), sino que también expone -con alguna que otra dosis de ironía- el aparente optimismo y prepotencia de nuestro deseo por querer dominar y dotar a todo de sentido, un sentido que solo somos capaces de conformar bajo nuestro limitado prisma humano, pese a que nuestra identidad sigue siendo una incógnita para nosotros.

El universo en tu mano, de Christophe Galfard

El aire que te rodea está repleto de átomos en suspensión que se deslizan por la curva espaciotemporal de la Tierra. Átomos que se formaron en el núcleo de estrellas que llevan largo tiempo muertas. Átomos en tu interior, por todas partes, que se desintegran y transmiten radioactividad. Bajo tus pies está el suelo, cuyos electrones se niegan a dejar pasar a los tuyos, lo cual te permite mantenerte en pie, caminar y correr.

Puntuación: 5/5
Autor: Christophe Galfard
Género: no-ficción
Editorial: Blackie Books

El universo en tu mano, de Christophe Galfard, pretende condensar todos los conocimientos acerca del funcionamiento del universo desde antes del Big Bang hasta hoy. ¿A qué se refiere, exactamente? Al cosmos, al espacio exterior, al mundo cuántico y a los límites de nuestro conocimiento actual, donde solo podemos aventurarnos en el plano teórico. Dicho de otro modo, te embarcarás en un viaje hacia lo “muy grande” y lo “muy pequeño”: conocerás el aspecto y la estructura a gran escala del universo, así como lo increíblemente confusas que resultan las teorías de los campos cuánticos. Por si fuera poco, el autor concibe esta idea titánica en forma de ensayo divulgativo, accesible a todo tipo de lectores con un mínimo de inquietud por todo lo que les rodea. Y lo consigue.

Gran parte del libro sigue una línea narrativa escrita en segunda persona, casi a modo de aventura con el lector como protagonista (pensándolo bien, el concepto sería un buen candidato como experiencia de realidad virtual). Llamarlo “viaje”, en este caso, no es una mera figura metafórica: es necesario llevar a cabo una serie de experimentos mentales para desentrañar las leyes que rigen nuestro universo y, por extraño que suene, adentrarnos en el estudio de lo desconocido. Estos ejercicios mentales no solo requerirán una increíble capacidad de abstracción, sino también la habilidad de desechar parte de tu sentido común. Dicho esto, no te desanimes si tienes que releer algún que otro párrafo para empezar a comprender ciertas ideas. Si te sirve de consuelo, algunos premios Nobel de física llegan a afirmar que “nadie entiende la mecánica cuántica” (Richard Feynman) o que “ningún lenguaje basado en la visualización es capaz de describir los saltos cuánticos” (Max Born). Aunque Galfard se asegura de incluir numerosos casos prácticos y breves resúmenes tras los bloques más densos, no es una lectura que recomiendo empezar y retomar tiempo más tarde.

El libro empieza y termina de forma paralela, con los despertares del protagonista (o tú, el lector). Por suerte, no se trata de un simple sueño que olvidarás al cabo de unas horas. La sensación del primer despertar era de alarma y de angustia ante un futuro desolador. Al final del libro, el despertar que experimentas no provoca inquietud, sino entusiasmo: has obtenido respuestas a innumerables cuestiones, incluso aquellas que ni habías llegado a plantearte hasta hoy. Aunque leer 400 páginas de ensayo divulgativo no te convertirá en el siguiente discípulo de Stephen Hawking, algo cambia en tu perspectiva, y empiezas a sentir cierta curiosidad por el universo. Conoces superficialmente parte del funcionamiento, así como las últimas líneas de investigación y herramientas, que podrían conducir a la respuesta de muchos enigmas actuales. Curiosamente, carecer de respuestas no es necesariamente sinónimo de vulnerabilidad, ya que has podido leer cómo los errores del pasado desembocaron en nuestro conocimiento existente. Eres consciente de que, al igual que el universo, el conocimiento no es algo estático y está en constante expansión.

H de halcón, de Helen Macdonald

Qué cosas le hacemos a nuestro corazón. Te apartas de ti misma, como si tu alma pudiera ser también un animal migratorio, te sitúas a cierta distancia del horror y miras fijamente al cielo.

Puntuación: 5/5
Autor: Helen Macdonald
Género: no-ficción
Editorial: Ático de libros

H de halcón

Una de las cosas que más me gustan de la no ficción es el elemento sorpresa, ya que nunca sé exactamente qué va a aportarme. Es una postura un tanto egoísta, ya que significa que, inconscientemente, exigimos que los libros de este género contengan algún tipo de enseñanza que nos impacte en mayor o menor medida. A primera vista, las aves rapaces son algo a lo que nunca le he prestado atención más allá de lo anecdótico o lo estético. ¿Por qué me ha cautivado la historia de una mujer aficionada a la cetrería y el adiestramiento de su azor? En ocasiones, no es necesario recurrir a la narrativa para encontrarnos con apasionantes historias humanas.

Helen Macdonald es, entre otras cosas, historiadora y profesora del Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Cambridge, con un particular interés por la cetrería. En H de halcón expone, a lo largo de los meses de adiestramiento de su azor Mabel, el proceso de duelo que experimenta tras la repentina muerte de su padre. Estos animales salvajes son su pasión desde pequeña: se trataba de un mundo repleto de misterio que la hacía sentir especial. Según Macdonald, adiestrar a un ave rapaz (y un azor en especial) requiere de infinita paciencia, una cualidad con la que ella está familiarizada como observadora nata. Al igual que su padre, pasó gran parte de su niñez en el campo, investigando y observando a aquellos imponentes animales. Sin embargo, un azor supone un nuevo reto. Un reto lo suficientemente grande como para entregarse en cuerpo y alma y aislarse de todo lo demás. Ya no lo hará para sentirse especial o demostrar algo a los demás: solo existirán ella y el azor.

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Ritos funerarios, de Hannah Kent

To know what a person has done, and to know who a person is, are very different things.

Burial Rites

Puntuación: 5/5
Autor: Hannah Kent
Género: ficción histórica, misterio
Editorial: Picador (RU); Alba Editorial (España)

Burial Rites (Ritos funerarios), la primera novela de la australiana Hannah Kent, narra la historia de Agnes Magnusdóttir, la última mujer en ser ejecutada en Islandia junto a Friðrik Sigurðsson en el año 1830. Gracias a Kent, conocemos de cerca a un personaje que ha sido retratado tradicionalmente de forma unidimensional (bien como un ser monstruoso o, por el contrario, incomprendido e inocente). En esta ocasión, se trata de mujer compleja y ambigua, cuya historia no puede reducirse a un determinado acto, sino al cúmulo de circunstancias sociales y culturales que la rodean como mujer de clase baja. De hecho, la historia está repleta de detalles sobre la vida en Islandia en aquella época, poniendo especial énfasis en los paisajes, el clima, las labores del hogar, e incluso los olores. Asimismo, los capítulos a menudo están precedidos por documentos oficiales relacionados con el caso, que abordan desde las notas sobre las comparecencias del juicio a la correspondencia que especifica el coste del tipo de hacha que debía emplearse para la decapitación.

El estilo narrativo es algo peculiar. Es un lenguaje directo y a la vez metafórico (las constantes alusiones a los cuervos, las piedras en la boca, etc.); no obstante, la historia cambia constantemente de narrador sin preámbulo alguno, intercalando la voz de Agnes en primera persona y la de otros personajes secundarios en tercera persona. Al principio puede parecer algo confuso, pero a medida que avanza la historia también resulta interesante observar las diferencias entre la historia que relata Agnes y la que ella recuerda interiormente con todo lujo de detalles, así como el cambio que experimenta la familia hacia ella durante la temporada en la que están a su cargo. Curiosamente, no nos queda del todo claro si los demás llegan a conocer la historia de Agnes por completo o solo las partes que a ella le interesa que conozcan.

A pesar de conocer el destino de Agnes desde el principio, leer la desesperación y el terror que la invaden en sus últimos momentos de vida no lo convierte en una experiencia menos angustiante. Es un final súbito, como el movimiento del hacha que corta el aire y pone fin a su vida. Aunque hay detalles del libro que me han convencido menos (el ritmo, algunos personajes secundarios, el cambio de perspectiva), es una historia que merece la pena ser leída. Si os gustó Alias Grace, de Margaret Atwood, Ritos funerarios no os decepcionará.

En España la novela está publicada bajo el título Ritos funerarios, con traducción de Laura Vidal.

 

Resumen de lecturas (noviembre 2017)

Últimamente, estoy recuperando el gusanillo de escribir reseñas y resúmenes de mis lecturas. Lo cierto es que disfruto más de lo que parece destripando un libro, no solo porque significa hacer un ejercicio de lectura más consciente, sino también porque me ayuda a rememorar experiencias. Os dejo con mis impresiones de algunas lecturas del pasado mes de noviembre:

 

The Silent Companions, de Laura Purcell. 3/5

The Silent Companions, de Laura Purcell, logra cruzar esa fina línea entre lo atmosférico y lo terrorífico en más de una ocasión. Es una novela perturbadora, con una atmósfera espeluznante que contiene todas las características habituales de la literatura gótica: una mansión encantada, fenómenos paranormales, supersticiones, tragedias familiares, muerte, enfermedades mentales y un reparto de personajes detestables. La historia se desarrolla a lo largo de tres marcos temporales -uno de ellos en forma de diario- y, con todos sus giros más y menos esperados, se me ha pasado volando. A diferencia de algunas novelas de la época, la prosa no es excesivamente cargada y va directa al grano, lo que facilita bastante el ritmo de lectura. Resulta también gratificante ver a una protagonista ingeniosa y capaz de valerse por sí misma (lo último que esperaba era verla forzando cerraduras), en lugar de ser la típica damisela desgraciada de este tipo de historias.

El año del pensamiento mágico y Noches azules, de Joan Didion. 5/5 y 4/5

El año del pensamiento mágico es un libro desgarrador a la par que impactante por la manera en la que Didion aborda la tragedia de la repentina muerte de su marido, John Dunne. Los datos y la bibliografía que arroja sobre el duelo y la muerte son interesantes («Cuando tengas problemas, me enseñaron desde niña, lee, aprende, investiga, acude a la literatura. La información era control»); no obstante, el recurso de la repetición de ciertas frases y cronología de eventos -casi a modo de coro griego- te devuelve a ese torbellino de emociones e incredulidad que se encierran en la mente de la autora al intentar procesar lo ocurrido. Una lectura dura e imprescindible.

Noches azules podría considerarse, en parte, la continuación de El año del pensamiento mágico; aun así, las sensaciones que me han evocado estas lecturas no han sido las mismas. Ambos comparten el estilo que muchos califican como «distante» de la autora a la hora de relatar la tragedia que rodea a la muerte de su marido e hija, pero este último resulta mucho más personal al abordar la inevitable vulnerabilidad de la autora en su entrada a la vejez. No es solo un relato que sirve como “cierre” a dos grandes pérdidas, sino también una reflexión sobre el incuestionable paso del tiempo, el verdadero significado de los recuerdos y el miedo ante la propia fragilidad que experimenta la autora. Todo ello está envuelto en la metáfora que da título al libro, las noches azules como premonición de la oscuridad, el olvido, la enfermedad y la muerte.

Lagartija, de Banana Yoshimoto. 3/5

Lagartija es un conjunto de relatos cortos de Banana Yoshimoto, cuyo punto en común son los momentos que marcan un antes y un después en las vidas de diferentes parejas (recién casados, novios, comprometidos, divorciados, etc.) en el Japón actual. Se abordan temas como la soledad, la búsqueda de identidad propia, y la confrontación y aceptación del pasado de uno mismo. Son relatos muy íntimos que parten de personajes o situaciones desalentadoras hasta que, finalmente, alcanzan cierto entendimiento que denota esperanza y la posibilidad de un nuevo comienzo.

Me pareció especialmente interesante el relato La espiral, donde se aborda el tema de los recuerdos y la posibilidad de descartar aquellos que nos resulten “inútiles” (pero ¿se puede llegar a etiquetar un recuerdo como útil o inútil? ¿Qué define esta cualidad, en cualquier caso?); por otra parte, también disfruté del crecimiento a nivel psicológico y social que experimenta la protagonista de Sangre y agua.

He de reconocer que no empecé la lectura con buen pie (el primer relato es el que menos me ha gustado), pero, a medida que fui avanzando, las historias también fueron mejorando. Para el que no esté acostumbrado a leer literatura japonesa contemporánea, pueden resultar algo chocantes los valores más conservadores que aún prevalecen en las relaciones en pareja o en familia, o ese recurso tan recurrente de abstracción que entrelaza la realidad con la imaginación y los sueños. No obstante, con tan solo 160 páginas, es una buena opción para iniciarse con esta autora.

The Joy Luck Club (El club de la buena estrella), de Amy Tan. 4/5

Las protagonistas de The Joy Luck Club (El club de la buena estrella) son cuatro madres inmigrantes de China y sus respectivas hijas, la primera generación estadounidense. Durante la guerra, Suyuan Woo fundó el club que da nombre al título, un lugar de reunión de mujeres con la esperanza de escapar del ambiente de incertidumbre que les rodeaba. Ya establecida en San Francisco, Suyuan decide refundar el club junto a tres amigas íntimas, también inmigrantes: An-mei Hsu, Lindo Jong y Ying-Ying St. Clair. Al morir Suyuan, su hija Jing-mei releva su posición en el club. Tras enterarse de la existencia de sus hermanastras en China, Jing-mei empieza a cuestionar si será capaz de contar la historia de su madre o de estar a la altura de sus altas expectativas. Su incertidumbre da pie a la principal preocupación que atormenta a estas madres: preservar su legado a través de sus hijas.

El libro lo conforman un total de dieciséis relatos divididos en cuatro partes, alternando las voces de las madres y de las hijas. Todos ellos forman un mosaico de sus experiencias durante su infancia y edad adulta en China y Estados Unidos, respectivamente. Más allá del choque generacional, el vínculo de las madres y las hijas también se ve afectado a causa del choque cultural: las hijas se sienten frustradas ante la imposibilidad de trasladar los consejos y las experiencias caducas de sus madres a una cultura y país nuevos. No se trata solo de resolver conflictos generacionales, sino también de hallar un equilibrio entre la reconciliación de culturas y la preservación de la identidad propia.