El cuento de la criada, de Margaret Atwood

Un comentario

Mejor nunca significa mejor para todos. Para algunos siempre es peor.

Puntuación: 5/5
Autor: Margaret Atwood
Género: distopía, ficción especulativa
Editorial: Penguin Random House

PortadaCreo que por fin me he reencontrado con Margaret Atwood. Después de leer MadAddam y Hag-Seed (de la última quiero hablar en algún momento, ya que forma parte de la serie Hogarth Shakespeare), tenía una impresión algo tibia de la autora. No lograba conectar del todo con sus personajes o con su estilo literario, pero The Handmaid’s Tale (El cuento de la criada, recientemente reeditado por la editorial Salamandra a propósito del estreno de la adaptación televisiva) es otra historia. La novela, publicada por primera vez en 1985, es relevante e incómoda a partes iguales, quizá ahora más que nunca.

The Handmaid’s Tale es una novela distópica ambientada en un futuro cercano en la República de Gilead (anteriormente Estados Unidos), donde se ejerce un régimen teocrático que contempla una vuelta a los valores puritanos del siglo XVII. 

La novela está narrada en primera persona e incluye una serie de flashbacks en los que Offred, la protagonista, intercala recuerdos del pasado (sus años universitarios, su relación con su madre y su mejor amiga, el nacimiento de su hija, etc.) con sus vivencias actuales como Criada en la residencia del Comandante Waterford, acompañada de la mujer del Comandante y las Marthas encargadas de las tareas del hogar. Debido a los bajos índices de fertilidad que han asolado a la República de Gilead, la tarea principal de las Criadas consiste en mantener relaciones sexuales con el Comandante con la esperanza de producir descendencia.

La religión es uno de los pilares fundamentales en los que se basa esta sociedad, siempre bajo el pretexto de aumentar la tasa de natalidad de la población. La figura de la mujer queda desprovista de identidad y es relegada un único plano: ser madre. Por esta razón, la República ejerce todo su poder con el fin de controlar el cuerpo y la identidad de las mujeres; no pueden votar, leer, o tener propiedad o trabajo. A diferencia de los hombres, las mujeres están únicamente definidas por su rol de género: esposas, hijas, criadas, tías, Marthas, «Jezebels» (prostitutas) y «Unwomen» (detractoras del régimen).

Por otra parte, el poder también se ejerce mediante un uso específico del lenguaje, incluidas las fórmulas dialectales cotidianas (saludos, despedidas, muestras de agradecimiento, etc.) restringiendo así las ideas que puedan expresarse. De hecho, incluso la propia denominación de las Criadas implica sumisión, ya que sus nombres están compuestos por el nombre del Comandante al que pertenecen (Offred, en inglés: Of Fred; o en español: Defred: de Fred).

Las figuras secundarias de esta jerarquía incluyen, entre otros, los Obreros (trabajadores del Comandante a los que no se les asignan mujeres), los Ojos (espías del régimen), las Marthas (sirvientas del hogar) y las Tías (encargadas de la instrucción y supervisión de las Criadas). Cualquier desviación de la norma por parte de las Criadas o fracaso a la hora de procrear después de un período determinado de tiempo (al fin y al cabo, la sociedad solo reconoce a las mujeres como causantes de la infertilidad) implica su exilio a las Colonias, donde llevarán a cabo labores de limpieza de residuos tóxicos u otras sustancias hasta su inevitable muerte.

Por desgracia, la respuesta al abuso de poder y el sentimiento que, finalmente, prevalece a lo largo de la novela es la complacencia por parte de todos los miembros de la sociedad. Moira, el Comandante, Offred, Serena Joy, las Tías… todos y cada uno de ellos intentan aferrarse a cualquier atisbo o ilusión de poder, incluso si ello implica traicionar su propia identidad y valores, al mismo tiempo que colaboran a perpetuar el régimen.

Como es de esperar, el final es escalofriante y desolador, aunque he de reconocer que sentí algo de alivio al leer el epílogo. Uno de los elementos más espeluznantes de la distopía que Atwood propone se centra en el hecho de que algunas de estas prácticas han existido, o existen, en algunas culturas. El tema principal es el control de la natalidad y la sumisión de las mujeres, representado en esencia por la figura de la Criada; no obstante, también vemos la persecución y condena de los delincuentes en público; robos de niños por parte del gobierno en las primeras etapas de la consolidación del régimen; persecución y castigo por distintas orientaciones sexuales, etc. Por desgracia, no es una historia con moraleja, ya que no es necesario hacer un exagerado esfuerzo de imaginación para comprender muchos de los sucesos acontecidos en The Handmaid’s Tale. En la mayoría de los casos, siguen siendo una posibilidad más que factible en la sociedad actual.

Singular: 1 comentario en “El cuento de la criada, de Margaret Atwood”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s