El círculo, de Dave Eggers

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Most people would trade everything they know, everyone they know- they’d trade it all to know they’ve been seen, and acknowledged, that they might even be remembered. We all know the world is too big for us to be significant. So all we have is the hope of being seen, or heard, even for a moment.

Puntuación: 3/5
Autor: Dave Eggers
Género: ficción, distopía
Recomendable si te gusta…: Black Mirror, 1984
Editorial: Literatura Random House
Reconozco que, hasta hace una semana, desconocía a Dave Eggers y cualquiera de sus obras. Vale, quizá hasta que el libro ha empezado a dar vueltas a raíz de la adaptación cinematográfica que se estrenará a finales de este mes. Investigué un poco en Goodreads, pero las reseñas que vi publicadas no resultaban del todo alentadoras. Aun así, decidí darle una oportunidad.

marchapril-6El resultado de una fusión entre Google y Apple sería el Círculo, una de las empresas más influyentes del mundo, cuyo éxito se centra en un producto que ha conseguido unificar la presencia de todo individuo en Internet (desde lo básico, como contraseñas y direcciones de correo electrónico, hasta lo más personal, como el número de la Seguridad Social, cuentas bancarias, historial médico, y un largo etcétera). En principio, elimina el concepto del anonimato, hasta que al final la idea es elevada a la enésima potencia y suprime la privacidad y voluntad del individuo.

Y hasta ahí puedo leer sin desvelaros gran parte de la trama. Si os pica la curiosidad, podéis seguir leyendo a continuación.

Voy a mojarme un poco más: Mae Holland, la protagonista, me ha parecido plana y aburrida, hasta el punto de parecer un simple vehículo para que el autor pudiera avanzar la historia sin mucha dificultad. La evolución del personaje siempre se produce a favor de la trama, pero es tan ridículamente maleable como un muñeco de goma (“¿lo entiendes, Mae?” “Sí” ;”Esto tiene que ser así” “Claro”; “Vamos a seguir explotándote” “De acuerdo”). No he llegado a comprender del todo el propósito de los intereses amorosos, casi salidos de la nada -salvo Mercer, que actúa como espejo de ese lejano mundo exterior-. Esperaba alguna clase de despertar por su parte, quizá al estilo Black Mirror, cuando todo llega un punto de ebullición y se desmorona, cuando por fin el espectador asiente con la cabeza y el protagonista es castigado sumiéndose en la locura o intentando desesperadamente dar marcha atrás. Pero no, esto no ocurre: la cosa va a más y más y más. El único objetivo de Mae es ser relevante, y para ello acaba absorbiendo todas y cada una de las ideas que le presentan por delante, cual esponja. Como he dicho antes, una actitud tan pasiva resulta difícilmente creíble, aunque he de admitir que me gustó que ella misma fuera la que luego se convirtiera en transparente, otorgando así algo más de tensión a la trama. Cuanto más comparte y más transparente es, más se aísla de sus seres más queridos, llegando incluso a -previsibles- desenlaces catastróficos.

A pesar de ello, me quedo con las ideas plasmadas en el libro. De hecho, la novela está ambientada en un futuro incómodamente cercano. Parte de la gracia es descubrir la cantidad de paralelismos que se dibujan con el mundo real: la vida de los llamados “transparentes” es parecida a la de famosos blogueros actuales (daily vloggers); la popularidad se mide en comentarios y caritas tristes o sonrientes; vaya, yo misma llevo un reloj que mide la actividad y frecuencia cardíaca…

¿Presenciamos alguna gran revelación al final? No. De hecho, hasta puede resultar anticlimático, aunque a mí me pareció gracioso, en cierto modo. A decir verdad, si hubiera sucedido lo contrario, el final sería insufriblemente condescendiente. ¿Simplifica mucho el autor al considerar solo puntos de vista completamente opuestos (tecnología = muy buena o muy mala)? Probablemente. No obstante, creo que la novela sigue cumpliendo su propósito. Hay claras similitudes con 1984 (nota mental: releer en algún momento), pero creo que si se comparan ambos, uno acabaría sintiéndose decepcionado. El Círculo es estimulante y satírica en ocasiones; a fin de cuentas, una lectura rápida y entretenida dirigida al público general, que con suerte se sentirá incómodo al reflexionar sobre cuestiones candentes como las redes sociales, la privacidad y la cantidad de información personal que volcamos continuamente a Internet. Ya sea el libro o su adaptación cinematográfica, os lo recomiendo si queréis pasar un buen rato sin muchas pretensiones (y cuando lo hagáis, puntuadla, ponedle una carita sonriente o enfadada, o “psé”).

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